Como os dije en la anterior entrada, el viernes fuimos a la Guinness Store House. Un edificio inmenso en el que te introduces en todo el proceso de elaboración de esta cerveza, con paneles explicativos, aunque no mucha información escrita para no saturar. En si ya el edificio impresiona por dentro. pagué para poder tomarme una pinta en el Gravity Bar, en to lo alto, con vistas impresionantes de toda la ciudad y alrededores, sin duda que mereció mucho la pena. En realidad, es una de las mejores pintas que te puedes tomar. El sitio estaba abarrotado, pero ver como unos rayos de sol se colaban entre las nubes e iluminaban parte de la ciudad y luego las montañas por las que subí en domingo no tiene precio. Eso si, la pinta hizo sus efectos pq me la bebí enterita, y luego el viaje para bajar en el ascensor estupido, pq bajaba, subía, bajaba, subía y asi durante 5 minutos sin llegar nunca al bajo, fue muy divertido pq todos los que estabamos dentro nos reíamos mucho al ver las caras de la gente esperando en los diferentes pisos al reconocernos como "los que han estado aquí hace cinco segundos..............."
sábado, 10 de octubre de 2009
Guinness Store House
Como os dije en la anterior entrada, el viernes fuimos a la Guinness Store House. Un edificio inmenso en el que te introduces en todo el proceso de elaboración de esta cerveza, con paneles explicativos, aunque no mucha información escrita para no saturar. En si ya el edificio impresiona por dentro. pagué para poder tomarme una pinta en el Gravity Bar, en to lo alto, con vistas impresionantes de toda la ciudad y alrededores, sin duda que mereció mucho la pena. En realidad, es una de las mejores pintas que te puedes tomar. El sitio estaba abarrotado, pero ver como unos rayos de sol se colaban entre las nubes e iluminaban parte de la ciudad y luego las montañas por las que subí en domingo no tiene precio. Eso si, la pinta hizo sus efectos pq me la bebí enterita, y luego el viaje para bajar en el ascensor estupido, pq bajaba, subía, bajaba, subía y asi durante 5 minutos sin llegar nunca al bajo, fue muy divertido pq todos los que estabamos dentro nos reíamos mucho al ver las caras de la gente esperando en los diferentes pisos al reconocernos como "los que han estado aquí hace cinco segundos..............."
jueves, 8 de octubre de 2009
Primera semana
La primera semana, como esperaba consiste básicamente en levantarme temprano, desayunar tranquilamente, coger la mochila que siempre me acompaña, ir a mi parada de bus, doblar cada esquina hasta llegar a Dawson St, calle paralela a Grafton St, donde tengo la academia, encima del Mc Donalds. Voy a clase, break de 20 minutos, vuelvo a clase, break de 10 minutos y luego hasta las 13 h. Entonces voy a un centro comercial cercano a coger el pan para hacerme un bocata y si se tercia tb compro un tomate, pero bueno, ese lujo, unos 29 centimos quizas lo tenga que eliminar pq mi contabilidad me lo agradecerá jejejejeje Por las terdes solemos tener tours para conocer cosas. Ayer fuimos a Howth, un pueblo pesquero al norte de Dublín. En su puerto están como residentes unas focas que estan como focas nunca mejor dicho, de tanto comer el pescado que los turistas compran para ellas. Este pueblo tiene un puerto deportivo muy bonito y con cantidad de veleros en su mayoría. Hoy visitamos el National Museum y la Trinity College Science Gallery. Mañana toca la Guiness Store House, con bebida incluida, pero esta vez, pagando la entrada, aunque eso si, con un descuento considerable respecto al precio normal. Creo que desde el bar, hay unas vistas impresionantes de la city, mañana llevo la cámara y haré unas cuantas fotos para mostraros.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Primera sección del Wicklow Way
Después de deambular por Dundrum solo por la noche, decidí que el día siguiente sería perfecto para empezar a conocer los alrededores, y lo que hay más allá. Miré en internet, miré en google earth y decidí hacer la primera sección del Wicklow Way, ruta de 123 kms, dividida en 7 tramos que atraviesa el parque nacional Wicklow. En realidad estoy viviendo en un lugar privilegiado porque la ruta empieza aquí mismo, en un peazo parque que tengo a 10 minutos de casa. Pues bién, Brian me contó historias de cuando era joven e iba al pub de pueblo donde acaba este tramo a recoger borrachos en su coche, llevándoles luego a su casa por un módico precio jejejejejeje. Me dejó un mapa de la zona, me indicó sitios, me dió un plátano, dos rebanadas de pan y una lata de sardinas con piel y espinas y, como no, me deseó buena suerte. La verdad que madrugué bastante porque no las tenía todas conmigo en cuanto a la señalización y en cuanto a la distancia. Empecé la ruta en el parque y desde ese momento no hace más que subir hacia las montañas desde las que se vé una vista impresionante de Dublín y de la bahía. Me fuí encontrando con muchos senderistas y a todos les pregunté si estaba en el buen camino, aunque de buena fe sabía que era cierto, menos en un cruce de caminos en el que esperé hasta que llegaron dos señores que se estaban acercando. Me encontré con un grupo en el que había dos señoras que conocían Ribadesella...........increible!!! La cuestión era llegar a un pueblo llamado Enniskerry antes de las 17.10, ya que desde el sale un bus que pasa por Dundrum y que tarda 40 minutos, lo justo pa volver a casa para la cena...............si es que está todo controlado!!!!! Pues bién, tanta caña me dí, que hice los 26 kms en 5 horas escasas por lo que llegué a Enniskerry alrededor de las 13.50. Pues bien, la siguiente opción fué, o seguir camino hasta Bré, un pueblo de la costa, o coger el bus de vuelta a casa, o comerme las sardinas en la glorieta-plaza del pueblo. Por supuesto que las sardinas no se libraron jejejejejeje
Tras la pitanza, decidí ir en bus hasta Bré, y allí coger el tren que me lleva a Dublín (ta to pagao). Las vistas desde el tren son espectaculares, va por la misma costa, atravesando pueblos muy bonitos y con unas vistas sobre la bahía, sobre la playa y sobre miles de limícolas que se estaban poniendo las botas impresionante. Tras llegar a Dublín, el LUAS de vuelta a casa y a descansar después de compartir con Laura y Brian la aventura.
lunes, 5 de octubre de 2009
Primer día en Dublín (sábado 3 de octubre)
Ya con la maleta en mi habitación y tras desayunar como un rey, como no, pronto, me fuí de visita al centro comercial. Diré que Parque Principado es un chigre en comparación...... Después nos fuimos todos al centro en el LUAS (tranvía que nos lleva al mismo centro de Dublín en unos 7 minutos). Recorrimos Grafton Street para localizar la academia que está justo encima del Mc Donalds jeje. Callejeamos por la parte norte del rio y luego cruzamos a Temple Bar donde encontramos una especie de mercado de comida,.........cada cual más rara que la anterior, pero todas igualmente apetecibles. Antes de comer nos fuimos a tomar la primera cerveza en el mítico pub Temple Bar, donde había música en directo y donde me tomé una Guiness a vuestra salud. Luego comimos y de vuelta pa casa a cenar.Eso es todo amigos!!!!!!
sábado, 3 de octubre de 2009
Viaje de ida
Pues bien, ya estoy aquí, digo en Irlanda. El viaje fue un poco movidito, en el aueropuerto Charles de Gaulle tuvimos que hacer un cambio de terminal en 40 minutos. Cuando llegamos a la terminal correcta vimos que el tema estaba fastidiado, el tiempo pasaba y allí había la de dios de gente para pasar los controles. Había un pasillo por el que se accedía al control más rápido en los casos en los que se llegaba justo al vuelo, pasamos por allí; pero ese era solo el control de acceso, el de seguridad fue otra historia. Los minutos volaban. Pues bien, la gente supernerviosa pq iban al paso del caracol, la gente intentaba decirles que perdían el vuelo y así no hacían más que entretener a la gente de control, y así se lo dije a unos señores mayores españoles que querían pasar delante de nadie y que estabn entreteniendo a la señorita de turno. no les sentó muy bien pero quedé de un relajado...........jejejejejee. Viendo que la fila de la izquierda avanzaba más rápido le pregunté a unos chicos a que hora tenían ellos el vuelo y nos dejaron pasar ayudándonos a quitar las cintas y todo, pero todo fue caer en una gran trampa. Al pasar el arco, nos hicieron quitarnos las botas, un tio de unos dos metros me cacheó por delante, por detras, vamos, que se recreo bien jejejejejeje y luego de un rato ahí hasta que se dio cuenta de que el detector de mano que levaba pitaba debido al boton de lo jeans echamos a correr por el aeropuerto hasta nuestra puerta de embarque, con los cordones arrastrando, yo con el cinturon , el abrigo, el jersey y el portatil en una mano y en la otra el trolley y sujetendome los pantalones porque se me caían. Llegamos con una sudada de película y el vuelo ya se había ido, así que esperamos al siguiente. Bueno, al llegar a Dublín se nos quedó cara de incredulidad al ver que salvo la de Claudia y Sara, la maleta de María, Susana y la mia no aparecían y la cinta se paraba, vamos, que no había más jejejejeje. Preguntamos y nuestras maletas estaban por París todavía. Al final llegó ayer de noche, eso si, tuve suerte pq en la dirección de envío metí mal el número de la casa donde estoy, puse 16 y estoy en el 37, pero resulta que el 16 está enfrente jejejejeje, así que al final Brian, la trajo, no sé si pq la vio en la calle o si porque el vecino se la dio jejejeje. Bueno, ahora me voy de compras y luego iré hasta el centro de visita con las compis, a ver que nos pasa hoy jejejeje
martes, 29 de septiembre de 2009
Casi, casi
Ya de vuelta de una maravillosa boda en La Bastide Clairence, toca ponerse con los preparativos del viaje a Irlanda. Ya sé donde me quedaré; es al sur de Dublín, en una zona conocida como Dundrum, en casa de unos señores, los Collen. Midiendo por el plano, hay unos 6.5 kms entre la casa y el centro de Dublin, vamos, como bajar andando desde la facultad a Colloto, nada que no haya hecho mil veces. La idea es la de cogerme una bicicleta de segunda o tercera mano ya que el trayecto hasta el centro es un continuo de urbanizaciones y hay carril bici. A medida que pasan los días va desapareciendo esa sensación de incredulidad de que me voy, más aún cuando me pongo a pensar qué tengo que llevar.
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